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 Mamá la sandía me habla

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MensajeTema: Mamá la sandía me habla   Mar Ene 19, 2010 10:21 pm

Espero les guste.

Mamá la sandía me habla


La noche caía en la ciudad adornada por pequeñas gotas de lluvia, algunos faroles todavía no encendían así que la penumbra se extendía por algunas calles de la avenida, Mathew, un chico de 14 años con el cabello castaño y grandes ojos oscuros, se apresuraba para llegar a su casa antes que el aguacero fuera más fuerte, como ya se había hecho costumbre en esa época del año.
Volteó la esquina y caminó algunos pasos viendo el reloj nuevo, que acababa de comprar con un gran esfuerzo de medio año, era de esos que por el precio hasta tendrían un chihuahua incorporado; y que seguramente mañana sería la sensación de su escuela. Vio el camino lleno de sombras que podían contener monstruos que lo acechaban desde hace buen rato pues estaba sólo desde hace algunas calles, todo el mundo, era lo más seguro, estaría en su casa bebiendo un chocolate caliente para este frio que no paraba desde hace algunas semanas; pero no era tiempo de pensar en eso, ya era un chico de su edad ya no podía asustarse por cosas de niños, él ya era casi un adulto.
Comenzó a correr a media calle pues sintió que alguien o algo, más seguro de lo segundo, lo veía de lejos y que no tardaría mucho en perseguirlo, que pasaría luego ni él tenía la más mínima idea pero seguro nada bueno. Llegó al pórtico de su casa con el corazón en la mano tocando como loco, el sudor el recorría las mejillas y esta no solamente era por el esfuerzo de “apurar” el paso una cuadra entera.

Qué pasó…? Salió a rescatarlo su madre, una señora hermosa de unos 33 años de edad ahora ama de casa pero hace algunos años fue la mejor en venta de inmuebles… E-es… q-que m-me hacía ta-tarde… Se disculpó Mathew con su madre esperando que no se diera cuenta de los latidos de su corazón, que no tardaba en salir de su pecho… Pasa y cámbiate estás todo mojado… Se hizo a un lado y el chico corrió a su habitación seguro que nadie le seguiría ahora que su madre estaba ahí.
Por fin llegó a su cuarto, no recordaba la última vez que se había sentido tan bien de entrar en su cuarto. Se cambió lo más rápido que pudo pues había recordado, hace algunos segundos, que su padre llamaría; él era un hombre de negocios por eso casi siempre estaba fuera de la ciudad y los llamaba lunes, miércoles, viernes y domingo para saber cómo iba todo por ahí, seguramente si se portaba bien podría recibir un regalo cuando llegue dentro de dos meses, esta vez pediría la última consola de juego que había visto que estaba de moda, todos sus amigos lo tenía y él no sería la excepción.

Bajó como un rayo desde su cuarto al primer piso cuando escuchó timbrar el teléfono pero su hermanito menor, un mocoso que se llamaba Julian, tenía 8 años así que era lo más cercano a un enemigo, ya lo había cogido y hablaba mientras corría hacia la cocina, lugar donde se encontraba su madre.

Mami es papá… Dijo con su vocecilla de grillo mientras le daba el teléfono… Gracias amor… Le respondió su madre con una gran sonrisa, se notaba que ella también esperaba con ansias esa llamada. Por su parte Mathew volvió a su cuarto hasta que lo llamaran.

Al cabo de unos minutos bajó y habló con su padre, le contó que esa semana tenía el cumpleaños de un amiguito de la escuela, había sacado la mejor nota de su salón, además, como quien prepara el camino, que uno de sus amigos llevó una consola portátil al salón, que tenía varios juegos y algunos educativos como para poner en claro que no sólo sería para videojuegos de matanza, que era los que más le gustaban, sino que también aprendería algo; finalmente su padre había entendido la “indirecta” y había visto por conveniente ver su desenvolvimiento esta semana para pensar en comprar el pedido.

Una vez más terminaba la noche con casi toda la familia sentada en la sala para ver algún programa o película, al día siguiente no habría clase así que no era problema quedarse despierto un poco más.
Mami compraste lo que te pedí…? Realmente su hermano era bastante simple, lo último que le había pedido a su madre eran sandías… Si, cariño… Habría sido raro que no las consiguiera si era temporada… Gracias… Le respondió el niño, seguramente había visto en televisión algo sobre las sandías y quería replicarlo… Así de raro era Julian. Luego de eso los niños se fueron a dormir.
Al día siguiente todo fue mejor, al menos para el chico, pues Mathew consiguió otra buena nota en la escuela además de subir un escalón a su preciada consola. El resto siguió sin mayores contratiempos excepto por su hermanito que, seguramente viéndolo en algún dibujo animado, había destrozado una sandía en medio de la sala ensuciando la alfombra que trajo su padre en uno de los tantos viajes que tuvo; María, así se llamaba la madre de Mathew, lo había regañado aunque finalmente le explicó bien porque se había enojado y le pidió disculpas por haberle gritado… Su madre era muy buena así que seguramente se había sentido peor que el niño.

Todo comenzó una mañana en la que Julian entró en el cuarto de Mathew algo confuso con sus brillantes ojos cafés mirando de un lado a otro como si intentara encontrar en las paredes melones un tipo de respuesta.

Te he dicho que nunca entres en mi recámara sin llamar antes… Replicó casi gritando… L-La sandía me habló… Soltó sin más, seguramente era tan simple como para no pensar una introducción adecuada… Qué…? Preguntó muy extrañado… La sandía me habló… Lo soltó con más naturalidad, al parecer la segunda vez se hacía más fácil de decir… Eso lo escuché al principio pero no creo que alguien te lo crea… Intentó finalizar la conversación volviendo el rostro y cubriéndose el rostro con el cobertor… Sí, es verdad, me dijo que porque los mataba… Seguramente aún no sabía la diferencia entre hablar y preguntar… Ya cállate y vete a molestar a alguien más… Gritó una vez más y esta vez se cubrió la cabeza con la almohada completamente para no escuchar más tonterías de un mocoso que no sabía la diferencia básica entre una mentira y una estupidez.

Un suave canto lo despertó, el niño movió los ojos buscando el reloj, que descansaba en el velador, para ver la hora… Maldición, eran las 11 de la mañana… Pensó antes de ponerse en pie para cambiarse lo más rápido que puso, el viernes había quedado con un amigo, el dueño de la flamante consola, para ir a su casa a jugar. Bajó las escaleras tan rápido como pudo intentando, en el trayecto, no arrollar a su hermanito que subía con las dichosas sandías a su cuarto, le puso poca atención pues seguramente le diría otra vez sobre las conversaciones que tenía con estás.
Ma… Me voy… Dijo al momento de cruzar el umbral, la casa de su amigo quedaba a pocas cuadras por lo que no necesitaba que lo llevaran… Vuelves antes de almorzar… Respondió su madre desde la cocina.

No hubo mucho que contar de la visita, jugaron a casi todo menos con la consola pues su padre la había llevado a que le arreglen la pantalla, que había comenzado a fallar desde que le calló jugo cuando su amigo intentaba pasar un nivel difícil en el desayuno. Con esa aburrida mañana Mathew volvió a su casa, en el camino un señor algo extraño comenzó a seguirlo, la noche anterior había escuchado en las noticias, que por cierto eran más aburridas que su mañana, sobre unas personas que raptaban niños y vendían sus órganos en el mercado negro, según la policía ponían precios ya predefinidos por cada órgano así como por el estado en el que se encontraba; de sólo pensar que alguien podría raptarlo para venderlo en pedacitos le dio escalofríos, un sudor frío le recorrió la espalda, cerró los ojos y comenzó a correr camino a casa que para buena suerte ya quedaba a menos de una calle… El llegar a casa corriendo se le estaba haciendo costumbre pero era mejor llegar cansado que no llegar o al menos pensó eso al momento de entrar casi a tropel por la puerta.
Estabas con ganas de comer… Bromeó su madre al verlo entrar corriendo y sudado… Ahh, ahh… No respondió pues aún le faltaba el aliento pero le sonrió para que supiera que todo estaba bien… Mami toma… Entro Julian con un trozo de sandía… Gracias cariño… Su madre tomó la sandía y comenzó a comer, realmente el enano se había olvidado de la tonta broma de su amigo imaginario porque ni se lo había mencionado a su mamá; Mathew por su parte subió a su cuarto para cambiarse el polo, nunca le había gustado estar sudado y menos con el calor que hacía, además tampoco quería ser molestado por la extraña forma de ser de su hermano, al poco tiempo su madre lo llamó para comer.
Las noticias nocturnas eran las mismas que los días anteriores, muertes, robos, lugares que no debían visitarse de noche pues eran ocupados por delincuentes y más cosas desalentadoras. Siempre sus padres les dijeron que debían estar concientes de lo que sucedía alrededor por lo que casi todas las noches veían los informativos junto a su madre, aunque estos sean demasiado aburridos como ya lo había comentado.

Al día siguiente volvió a repetirse lo mismo pero esta vez su hermanito nombró algo que lo dejó confundido… Me dijeron que mami es más dulce… Esa frase llegó a causarle una molesta sensación en el estómago además de un escalofrío que no sólo le recorrió la espalda sino fue desde los pies hasta lo más alto de su cabeza… Lárgate de mi cuarto… Pegó un fuerte grito para hacerle entender que no estaba bromeando, además le lanzó una de las almohadas como advertencia para que dejara las tonterías de lado. No supo que hacer, eso realmente lo había enojado y al mismo tiempo atemorizado como nada que recordara, volvió el rostro, aún enojado, al ver a Julian correr fuera; necesitaba volver a dormir, deseaba que con eso el desagradable sabor de boca que tenía se le pasaran como aquellas pesadillas que solían despertarlo, aunque hace algunas semanas ya no las tenía.

Mathew… Mathew… Su madre comenzó a llamar al niño, por su voz parecía algo molesta… Voy… Dijo aún adormilado mientras salía de su cama, se ponía sus pantuflas y bajaba al primer piso de donde venía la voz… Que pasó mami…? Preguntó aún frotándose los ojos… No deberías molestar a tu hermano, qué es eso de matar a las sandías...? Su madre estaba seria así que seguramente lo que decía era cierto… Yo no le dije eso, él vino a mi cuarto y me dijo lo mismo… También se puso serio pero aún confundido por lo que estaba pasando… Tu hermano no creo que se invente algo así… Repuso su madre nuevamente, el ánimo había comenzado a caldearse… Yo no tengo culpa que esté loc… No pudo terminar lo que quería decir pues su madre le hizo callar con un golpe, aunque no fuerte, en la boca con la palma de su mano, Mathew se quedó callado con los ojos bien abiertos y de ellos comenzaron a brotarle poco a poco las lágrimas; ella se dio cuenta de lo que había hecho e intentó acercarse a su hijo para pedirle disculpas pero él se fue a su cuarto corriendo cerrándolo dejando a su madre detrás sin escuchar sus súplicas. Siempre era así a él le echaban la culpa de lo que pasaba en esa casa, Julian era un ángel, él era el malo, porque esto siempre era lo mismo; como querían que no sintiera celos, siempre le decían que eran hermanos pero sólo a él le hacían esto por eso no disculparía a su mamá tan fácil.

De tanto llorar se había quedado dormido, miró al reloj que descansaba en su mesa de noche. Eran las 9 de la noche, había dormido por casi 11 horas, eso era posible…? Se levantó de su cama, nuevamente se puso las pantuflas amarillas y abrió la puerta bajando las escaleras. Todo estaba tan oscuro y la televisión estaba encendida, porque su madre no venía a decirle que la disculpe o acaso esperaba demasiado de quien no le quería…? Un hedor penetrante lo hizo despertar del todo, puso la mano entre su nariz y el ambiente; siguió avanzando hasta que pudo ver una silueta en el sofá; caminó algunos pasos pero se quedó petrificado con lo que vio, su madre estaba tirada, su rostro estaba completamente cubierto se sangre, Mathew corrió esperando que no fuera grave. Un aullido se pudo escuchar tan fuerte que seguro podría haber destrozado las ventanas de no ser por el vómito que le siguió, su bello rostro estaba completamente irreconocible además su cráneo había sido destrozado, sus ojos se llenaron de lágrimas y el llanto se hizo cada vez más fuerte.

Intentó ahogar los ruidos, que le escapaban, con la palma de la mano; pudo escuchar algo que se arrastraba, un ladrón…? Se preguntó y presionó más su mano contra su boca bloqueando un nuevo gemido, tendría tal vez más sentido el terminar con esa tenebrosa escena siendo una pieza más de la pintura carmesí, debía salir y encarar a la muerte con valentía, tal vez vengarse de quien trajo tanta desgracia, pero las piernas no le respondían, una voz dentro de su mente le pedía que escapara, esta se hizo cada vez más y más fuerte hasta convertirse en un grito de auxilio; Mathew corrió hacia un lado, lo más lejos de ese sonido que se acercaba, pero tropezó, mil sensaciones pasaron por su pequeño cuerpo en ese mismo instante, no quería abrir los ojos pero tuvo que hacerlo pues el sonido se hizo más y más cercano, esperó el golpe que terminaría con todo pero este nunca llegó, descubrió sus ojos. Tal vez habría sido mejor terminar sin ver esta última escena, quiso preguntar porque..?; pero las palabras no le salieron, quiso gritar pero tampoco pudo, no supo que hacer… Julian estaba delante con un bat de baseball, en su rostro inocente una sonrisa cruel hacía notar la mancha de lo había hecho… Mamá si era más dulce… Dijo al momento que unas lágrimas le salieron de los ojos y una carcajada de los labios, no sabía con certeza porque había ocurrido todo esto. Lo único que podía entender es que esto tal vez acabe aquí.

Las sirenas se podían escuchar a lo largo de la calle, algunos golpes habían alertado a los vecinos y estos llamaron a la policía, dentro de la casa sólo se pudo encontrar un niño de 8 años de edad aproximadamente, abrazaba un bate de baseball mientras lloraba y murmuraba algo que no se podía entender; casi toda la casa estaba destrozada. Al parecer había sufrido un shock emocional por lo que tuvieron que llamar una ambulancia; cuando intentaron llevarlo comenzó a golpear a todos y a gritar, fue necesaria la ayuda de los policías para ponerlo en la camilla. Finalmente terminó en un psiquiátrico ya que comenzó a presentar severos trastornos psicológicos entre los cuales los más comunes eran los ataques de violencia y los constantes gritos con esas frases casi inaudibles de las cuales la única palabra que se entiende es “Mamá”.

Un hermano imaginario así como una madre muerta hace años y la soledad de una inmensa casa fueron los detonantes no había forma que se dieran cuenta pues las visitas semanales de una tía, que se ofreció llevarlo a su casa, eran cada vez menos frecuentes desde hace algunas semanas que había encontrado novio. El niño se sentía más seguro en su casa por eso no quiso abandonar. Su imaginación le creo un cuento de hadas que aplacó su tristeza pero finalmente había colapsado sepultando todo lo que creó y dio paso a un mundo de pesadillas hecho con el paso del tiempo, todo encerrado en su mente y en un cuarto de paredes, ahora, suaves y blancas, sus gritos podían oírse fuera en los pasillos pero nadie lo escuchaba pues todos ahí tenían sus propios mundos los cuales sólo se esfumaban drogados, eso decían los estudios, enfermedad mental lo llaman algunos pero cuan enfermo puede estar alguien que aunque tiene los ojos completamente abiertos lo único que podía ver así como sentir era su propia realidad.

Así pasaron los años, recibía visitas cada dos o tres meses de su padre que aunque deseaba estar junto a su hijo no podía dejar el trabajo. Tuvo una mejora según dicen los últimos informes, ya no grita y parece más pacífico que cuando llegó, ahora tiene un amigo, algo extraña cabe mencionar, al que cuida con mucho esmero y llama Mathew, aunque no se sabe con certeza porque le puso ese nombre, es una pequeña sandía que pidió un día a su padre.
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Kael
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MensajeTema: Re: Mamá la sandía me habla   Jue Ene 21, 2010 11:05 pm

Bueno como te dije es una rareza xD Pero en fin creo que puede gustar aunque como te dijeron repites varias palabras que no deberías... :3

Esta no será tu historia?
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MensajeTema: Re: Mamá la sandía me habla   Vie Feb 05, 2010 4:47 am

Lo he dicho, y lo vuelvo a decir
Amu este fic X3
Aunque sigo queriendo que la sandia se levante y baile >:3
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MensajeTema: Re: Mamá la sandía me habla   Mar Feb 09, 2010 2:43 pm

xDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD

A la próxima pondré que algún vegetal, o fruta, se levante y baile así tenemos al público complacido. e.e
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MensajeTema: Re: Mamá la sandía me habla   

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